¡A la hoguera!
Como una “Santa Inquisición” al estilo Varela, el gobierno panameño ya abrió procesos o encarceló a casi todos los ministros de Ricardo Martinelli. Hasta ahora solo se han salvado el propio Juan Carlos Varela, su pariente Rómulo Roux y el ministro del Canal y secretario del Metro, Roberto Roy.
Las acusaciones de corrupción se dirigen solo hacia todo lo que huela a Martinelli y a Cambio Democrático. Sin duda que la sociedad reclama investigaciones, pero una exministra comentó que el problema es que “se quiere hacer justicia, cometiendo injusticias”.
Ya no se utilizan torturas como “el potro”, “castigo del agua” o la hoguera contra los herejes que aplicó desde el siglo XIII la Santa Inquisición, ahora son otros métodos más sutiles, pero que al final doblegan a muchos.
Al adversario político se le exhibe en las Fiscales de Avesa y en sus ingresos a la DIJ; al allegado al gobierno se le introduce a escondidas y casi nunca le aplican medidas cautelares.
Algunos resienten que ni siquiera se han respetado códigos no escritos, como no meterse con las madres de investigados.
Esta semana a uno de los requeridos por el caso Odebrecht se le amenazó con encerrar a la esposa e hijastra; como el indagado no accedió a las presiones, lo guardaron a él y a sus dos familiares.
En la otra acera, un allegado al Palacio de las Garzas que se tiene informes que movió cuentas por casi $10 millones del grupo brasileño, no le sucedió nada. El hombre alegó que él y no su hija, era el responsable y salió como llegó: a escondidas.
Igual sucede con el diputado Jorge Alberto Rosas, cuya firma recibió millones de Odebrecht, presuntamente para pagar planilla a obreros de la construcción. Esa versión es difícil de creer, porque no es usual que una lujosa oficina de abogados asistan trabajadores sudorosos y con botas llenas de lodo a recibir el sobre por la jornada semanal. En círculos políticos no se descarta que en efecto existiera una planilla, pero a favor de los padres de la Patria y no para “Juan Albañil”.
Las Fiscales de Avesa han estado agresivas. Una reclamaba una delación, pero ya casi preparada por ella misma. Cuando el indagado le espetó: ¡si yo digo todo lo que sé, el gobierno se cae en tres días!, la funcionaria cambió el talante y le aplicó el único menú para los opositores: orden de detención.
Así las cosas, el país está inmerso en odios y futuras venganzas. ¡Esto es como matar o morir!, exclamó un antiguo asesor de inteligencia.
Para el perredista Rafael Mezquita, el último tramo de la administración Varela afianzará en la población la necesidad de elegir a un próximo Presidente que se perciba sin rencores y sin ganas de pasar más facturas.
Mezquita sostiene que aún no se han traspasado los límites para un sin “retorno” generador de violencia. Peor fue el periodo post invasión y la mano suave del presidente Guillermo Endara, lo enfrió, sostiene el antiguo colaborador del presidente Martín Torrijos.
Lo cierto es que para la época de Endara hubo atentados y colocación de explosivos en varias instituciones con saldos de muertos y heridos.
Pero Varela no es Endara. El presidente de ahora se cree mesiánico, le cuestionó a Mezquita, quien se apura a responder que lo pondrán en cintura los mismos que pusieron a “Pichulo”: los gringos.
El exejecutivo del G-2, Felipe Camargo, considera que en un escenario de caos en los partidos políticos, Varela se ha vendido ante los gringos como un “apóstol. Sin un candidato que cuaje para el 2019, su receta o poción es la Constituyente pensando en quedarse, sostuvo el militar.
La exministra Lucy Molinar sostiene que en Panamá, hay como un peligro de un “sin retorno…y nadie está midiendo lo que sigue”.
Para un analista político, el asunto de Odebrecht es que toda la presión viene de afuera y el gobierno no puede tapar todo esa corrupción y lo que está haciendo es poner el lodo en el abanico y crear un circo mediático contra sus opositores, para ganar tiempo para ver si puede llegar al final de su mandato.
¡Por ahora –como dijo Hugo Chávez- no existe el factor subjetivo para voltear la mesa y dar un salto cualitativo hacia algo nuevo y por eso no se ve luz en el túnel, pero pueden estar madurando condiciones para una explosión social, advirtió.
Un panameñista alegó que si responde como político, aplaude que metan presos a todos esos “corruptos” del CD, pero si analiza como abogado, lo que sucede es que ya aquí “vale ver…dura” si eres culpable o no, porque ya estás condenado por el linchamiento mediático.
El oficialista sostiene que el varelismo no ha roto ningún código, porque en todo caso, los investigados no debieron involucrar a sus familiares, en las situaciones que hoy son objeto de investigaciones.
Sin embargo, aceptó que en el Panamá de hoy las redes sociales, tres influenciadores y los medios de comunicación que todos los días llevan a “Nananinas” y “Tres Patines” a decir barrabasadas y estupideces, tiran por la borda hasta la más extraordinaria ponencia judicial y promueven la violación del debido proceso y la presunción de inocencia.
Un exmagistrado sostiene que la política existente en Panamá desde 1990 al 2017, es la misma de antes de 1989: exceso de moral y la ley del embudo.
Hay doble y hasta triple moral, una cuando se quiere a un Policía, Fiscal o Juez honesto; otra moral para cuando se requiere a un Policía, Fiscal o Juez amigo (padrino o cómplice); y finalmente, cuando no queremos a ningún Policía, Fiscal o Juez, señaló el exmagistrado.
Para el antiguo togado, las cacerías de brujas, los juicios paralelos ante los medios y ante las redes, y los linchamientos mediáticos destruyendo irreparablemente honra e imagen, no solo deben cesar, sino que deber ser censurados por toda la sociedad.
El jurista vaticina que el gobierno actual no cargará con el mote de ser el más corrupto, pero si cargará con el apelativo del mas arbitrario, abusivo y violador de derechos humanos y garantías fundamentales.