Viva - 02/2/13 - 10:05 PM

Manuel Chong Neto

En muchas ocasiones, el maestro Chong Neto fue reconocido por la prensa y la crítica nacional y extranjera por su sencillez, por el respeto que sentía hacia

José Morales Vásquez Investigador de Arte / Jose10w@yahoo.com


Biografía

El artista panameño MANUEL CHONG NETO nació en la ciudad de Panamá el 16 de noviembre de 1927, hijo de un inmigrante chino y una panameña. Cursó sus estudios primarios entre 1933 y 1940 en el Centro Amador Guerrero, y los secundarios entre 1940 y 1945 en el Instituto Nacional.

En muchas ocasiones, el maestro Chong Neto fue reconocido por la prensa y la crítica nacional y extranjera por su sencillez, por el respeto que sentía hacia sus demás colegas y por su dedicación en cada obra que presentaba al público, porque era para el público.

Esto le hizo merecedor de una audiencia selecta, que admira, comprende y estudia cada una de sus pinceladas.

Sus trabajos pictóricos –unido a sus perseverantes estudios- lo condujeron a desarrollar, con fina maestría, un estilo diferente en la pintura panameña. Aunque fue conocido como el “pintor de las gordas” en sus trabajos, podemos encontrar una gama de temas casi desconocidos, porque radican en colecciones privadas tanto nacionales como extranjeras. Obras como bodegones, “Paisaje en Rojo”, “Patio, Tapia y Basura” y la singular obra “Leda y el Cisne”, tomada de la -mitología griega-, todas de la década del 60, presagiaban el futuro virtuoso de este gran hombre, de este gran artista.

José Morales V.

A continuación transcribimos del “El Universal de Panamá” A/15 – Opinión Domingo 9 de marzo de 1997.

Una columna titulada “CHONG NETO Y LA CULTURA DE PAZ”.

Por: Ramón Jiménez Vélez.

Como coordinador de Comunicaciones de la Cátedra de Cultura de Paz, he tenido oportunidad de desarrollar los conceptos sobre la materia, proyecto en ejecución de la Unesco y el Consejo de Rectores de Panamá, con el objeto de concienciar a los panameños, de todos los niveles, en los conocimientos de la democracia, los derechos humanos, la resolución de conflictos, en fin de las modalidades de una verdadera cultura de paz.

En ese sentido, concebimos la paz no como la exclusión de la guerra y la violencia y los conflictos, porque esto surge precisamente de las variadas relaciones situacionales de los individuos, enfrentados competitivamente entre sí por la propia dinámica de la vida, sino como el desarrollo de los valores humanos que garanticen la convivencia en tolerancia, la justicia, la libertad, la equidad, la igualdad y la solidaridad humana.

Por eso, en días pasados conversé en su residencia con el buen amigo Manuel Chong Neto, excelso exponente de la plástica nacional, uno de los 62 expositores de la Exposición Itinerante América Pinta, que se inaugura en octubre próximo para recorrer el continente americano y Europa hasta enero del año dos mil, como un homenaje a ese gran poeta que fue Rafael Alberti.

Porque en la visita viví todo el impacto emotivo de su cuadro creado para dicha exposición: “La larga jornada hacia la paz”, ya que en su concepción, en medio de los conflictos y la agresividad, hay una ruta de esperanza hacia la paz.

Manuel Chong Neto me dice cómo las formas de ese impactante cuadro fueron saliendo, surgiendo espontáneas, dentro de esa oscuridad agresiva que resuelve en la claridad de la paz, con las tonalidades grises y colores insinuantes, expresivos, dominantes, con su clásico personaje que señala el camino hacia la paz, en la eterna lucha de la humanidad, con el constante ciclo del pez grande que engulle al pequeño, mientras con su ojo tuerto ¿remeda a la ciega justicia?

Se observa en la expresión plástica, una cierta influencia surrealista, como la planteó en su mo mento ese célebre español del mundo que fue Picasso, precisamente en el entorno de los conflictos bélicos que desgarraron al mundo en su incomprensible afán de destrucción.

Es surrealista la obra en lo que tiene de voluntad constructiva de un mundo más allá de la percepción, con la asociación de valores con fragmentos de la realidad física o imaginaria, tratando de atravesar lo imposible para enviar un mensaje. Es el desequilibrio de la vocación del hombre hacia el anhelo que, en este caso, es simple y llanamente la paz.

Hay un subyacente deseo espiritual de actuar con ideas y actos, como preguntándose ¿qué hay detrás de todo?, en la relación de un mundo hostil para el despertar de la humanidad en una ascendencia romántica que llene el horizonte impreciso del hombre, llevándolo precisamente de esa agresiva oscuridad de la violencia hacia la espiritual claridad de la paz, rehaciendo el mundo de lo objetivo en la visión personal del artista.

Conversamos ampliamente con el viejo amigo, con el hombre que ha elevado el nivel de la plástica nacional, en esa sencillez que le es característica y que no altera, imperturbable, la fama del maestro.

Continúa el próximo domingo.

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